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Y llegó la revolución aérea

Que los drones han venido para quedarse y revolucionar los hábitos y estilos de vida de la sociedad es una realidad que queda patente en el aumento de sus ventas de los últimos años, y la tendencia indica que va a más.

Entendiendo por dron un ‘vehículo aéreo no tripulado’ (VANT), que dispone de GPS, cámara y todo tipo de sensores, sus funciones abarcan cada vez más campos: desde el rescate de vidas, investigaciones científicas o como mera forma de entretenimiento. Lo que empezase como una herramienta de apoyo en los círculos militares, es hoy una herramienta utilizada en distintas profesiones que, además de permitir un abaratamiento de costos operativos, facilita el trabajo de las personas en un gran número de empleos.

Pero, sin duda, se trata de un campo aún por explorar en profundidad, en el que los mayores avances se encuentran en fase de experimentación. Ahora bien, como se ha destacado durante la sexta edición del World ATM Congress, la feria internacional más grande en materia de drones que ha acogido esta semana Ifema (Madrid), se espera que para 2020 mueva más de 100.000 millones de dólares.

Además, sus múltiples prestaciones, más allá del ámbito laboral, lo convirtieron en 2017 en el juguete más vendido en España y el mundo entero.  Como repartidores a domicilio o cámaras de foto y vídeo con un ángulo exclusivo, lo cierto es que el hecho de pilotar un dron es una las tendencias tecnológicas actuales más atractivas.

Ya sea por sus infinitas posibilidades como herramienta profesional, o como dispositivo de entretenimiento, la realidad es que la ley, y en especial la española, cada vez es más estricta con su regulación. El importe de una multa por realizar un mal uso del dron puede llegar a los 225.000 euros, y algunas de las infracciones que ya se recogen como causa de sanción son el volar en zonas urbanas, invadir la intimidad de terceros, volar cerca de aeropuertos o de noche. Además,  si el avión no tripulado pesa más de 2 kg, o vuela a una altura superior a 120 metros, la normativa hace necesario disponer de un certificado que acredite como piloto de dron.

En este sentido, la Fundación CNAE (Confederación Nacional de Autoescuelas) y CINETIC, un centro de entrenamiento autorizado como ATO por la AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea), se han aliado para impartir el primer cursos de piloto de drones que cuenta con la Certificación Oficial Internacional IMQ.

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