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EL MOVIMIENTO 15-M: UNA NUEVA FORMA DE HACER COMUNICACIÓN…PERO, ¿ES EFECTIVA?

Pensar en movimientos colectivos como los que están sucediendo en España en estos momentos, han hecho que nos preguntemos en torno a las nuevas formas de comunicar, sobre todo en donde las colectividades se organizan sin un líder aparente.

Unos días antes de que se llevaran a cabo las elecciones, surgió el ya famoso movimiento 15-M que aunó un malestar clamoroso que gran parte de la sociedad tenía sobre el sistema político y económico español. Este movimiento, que actúa bajo el lema de “Democracia Real YA”, ha supuesto una gran sorpresa para los que hacemos comunicación, no solamente por la capacidad de empatía que ha generado en las personas, sino porque tras todo este movimiento no existe una cara que enmarque todos los mensajes. Para ello vamos a analizar tres aspectos fundamentales del movimiento:

1.- Ausencia de liderazgo claro:


Por primera vez, millares de jóvenes se pusieron de acuerdo para exigir un cambio, para generar una “revolución ética” como ellos mismos lo denominan y, lo más llamativo, se hizo sin un rostro evidentemente visible, los hilos se movieron silenciosamente hasta el día que explotó el movimiento y se expusieron las razones del mismo.

Todo se hizo bajo una estrategia bien planificada, sin embargo nos llama la atención esta ausencia de liderazgo. Toda empresa, todo grupo por grande o pequeño que sea tiene, por norma general, un miembro cuyas características destacan por encima de las del resto. La capacidad para comunicarse y planificar, la inteligencia emocional, el conocimiento de sus fortalezas y el aprovechamiento de las mismas, el carisma, la responsabilidad, la capacidad de crecer y hacer crecer al resto son características que definen a un líder. Pero parece que el anonimato del movimiento ha fomentado la unidad de los jóvenes, cada uno de ellos se siente parte importante e imprescindible del movimiento, cada uno de ellos marca la diferencia, cada uno de ellos es un líder en sí mismo. ¿Han acertado con esta estrategia?

¿Puede un movimiento configurarse, es decir, cuajar con una multitud de portavoces que pueden deformar el mensaje inicial?


2.- Redes sociales:


Sumamos la reflexión que nos ha pasado por la mente en estos días: parte de la estrategia de comunicación fue hacer uso de las redes sociales, cosa que ya había resultado efectiva en los movimientos árabes que lo habían puesto en práctica. Aunque los fines de estos movimientos son diferentes, sí es cierto que tienen una base común: la necesidad de un cambio.

Desde un principio, el movimiento hizo uso de las redes sociales para transmitir el malestar generado por las repercusiones sociales y políticas de la crisis y la deslegitimación del Sistema surgido de la Transición. Hasta hace unos días, la página de seguidores Democracia Real en Facebook contaba con 180.000 miembros, 29.000 en el caso de Twitter. Poco a poco, televisiones, periódicos y radios de todo el mundo se hacían eco de sus propuestas y aumentaban la repercusión del movimiento. Además, más de 600 asociaciones de diversa índole se sumaban en apoyo al manifiesto publicado por el mismo.

3.- Excesivos mensajes y heterogeneidad:


Por último, queremos indagar acerca de los mensajes transmitidos desde el comienzo del movimiento. Sabemos cuáles son sus propuestas porque cualquier persona puede acceder al manifiesto publicado en el que defienden el derecho a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la educación, a la participación política, el acceso a servicios públicos de calidad, exigen un cambio en el actual funcionamiento del sistema económico y gubernamental, la eliminación de privilegios de la clase política, un cambio en el control y gestión de las entidades bancarias, etc.
Pero, ¿qué mensajes lanzan con sus actuaciones? ¿Tienen una coherencia que les permita perdurar en el tiempo? Las actuales discrepancias entre los miembros de la acampada vaticinan el final de una corriente que en ningún momento ha mantenido una coherencia en sus mensajes y eso, al final, pasa factura.

La pregunta que nos hacemos entonces es ¿cuánto puede durar un movimiento de esta magnitud sin mensajes aparentemente definidos?


Tras este análisis, queremos lanzar dos últimas preguntas: ¿puede esta falta de cohesión y coherencia cuestionar la permanencia del movimiento? ¿Se han planteado si sería necesaria una revisión de la estrategia a nivel de comunicación?

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